¡Estamos ante un espejo sonoro que nos devuelve a la realidad que evitamos!
Seguro te has dado cuenta de que hay canciones que nos arrullan y hay otras que nos detienen en seco, y esta pertenece al segundo grupo, no busca mecernos en la complacencia sino sostenernos la mirada hasta que veamos lo que hemos dejado de notar, su sonido es de una intensidad que no destruye sino que revela, como fuego que limpia antes de calentar...
Quienes la crean lo hacen desde dentro, formando parte de ese mismo mundo que retratan, y por eso cada nota suena tan auténtica, tan sin filtros, tan profundamente humana en su crudeza, Hate At First Sight no nos canta desde lejos, canta con nosotros.
Durante la pieza se plantea una interesante interrogante que nos atraviesa una y otra vez: "Did you notice? , We're being eaten alive , Did you notice? , We're being consumed alive", un interrogante que se repite como un latido acelerado, como quien toca un hombro insistentemente para que despiertes, nos señala que el daño no es lejano ni ajeno, ocurre aquí, ahora, nos afecta a todos y casi nadie lo nombra.
Parece que el tema no se limita a señalar lo que falla, porque termina por recordarnos que la indiferencia también tiene peso, que mirar hacia otro lado es ya una elección, y que la desconexión que sentimos no es casualidad, es el resultado de lo que permitimos día tras día.
Como habrás notado esta es una obra que cuesta escuchar y que hace falta escuchar, porque solo cuando enfrentamos lo que nos desgarra podemos empezar a transformarlo, déjate tocar por ella, no te apartes de su verdad, súbele al volumen y deja que el sonido entre como un torbellino dentro de ti, ¡te aseguramos no te arrepentirás de dedicarle unos minutos!
0 Comments