La sensibilidad brota con fuerza en esta nueva entrega de Reetoxa, es una melodía que cautiva desde el primer instante...
Con años de entrega total a la creación musical, Jason McKee construye cada pieza como quien escribe una verdad que ha tardado mucho en comprender, y esa madurez se siente en cada nota, en cada pausa, en cada palabra que elige decir con calma y sin necesidad de alzar la voz porque su voz suena así, natural y profunda, como quien habla de algo que ha vivido y entendido por completo.
Bajo el nombre de Reetoxa, todo ese universo interior se despliega hecho música, una propuesta que sabe detenerse, mirar y contar lo que ve con una honestidad que conmueve, porque aquí no hay prisa ni ruido innecesario, sino espacio para sentir, para comprender y para dejar que cada detalle respire y se muestre tal cual es, y es por eso que este proyecto se ha ganado un lugar especial en quien lo descubre, porque llega sin anunciarse y se queda como algo que siempre debió estar ahí.
«Gown» nos lleva de la mano hacia un momento que todos hemos vivido de una forma u otra, aquel instante en que algo o alguien nos deslumbra con su belleza, su gracia y su brillo, y por un instante creemos tenerlo todo, para luego comprender con calma y serenidad que aquello que nos atraía tanto no era realmente lo que parecía, era solo apariencia, solo brillo, solo algo que lucía hermoso pero que carecía de lo esencial, y en lugar de rompernos o dolernos, esta comprensión nos da paz y nos libera de la ilusión.
Quienes aman el rock encontrarán aquí una de esas piezas que confirman por qué este género perdura y llega tan lejos, porque no necesita gritar para ser escuchado ni golpear para ser sentido, basta con que diga la verdad con el corazón en la mano y con una melodía que abraza, y aquí cada acorde, cada pausa y cada palabra están puestas con un cuidado infinito para que lo que se transmita llegue claro y llegue entero, sin perder nada de su calidez ni de su fuerza.
Todo en esta composición se siente como un abrazo que nos recibe y nos sostiene, porque su sonido crece lentamente, sin prisa, sin sobresaltos, pero con una fuerza que va llenando cada rincón del espíritu, envolviéndonos en una atmósfera que parece ampliarse y elevarse, como si orquestas invisibles acompañaran cada palabra y nos hicieran sentir que estamos en un lugar seguro, cálido y profundamente en paz, mientras la voz avanza suave y clara contándonos algo que todos necesitamos escuchar.
Casi cuatro minutos nos acompañan en este recorrido que se disfruta segundo a segundo, como algo que sabemos que terminará pronto y por eso mismo lo vivimos con más calma y más aprecio, porque cada instante es valioso, cada nota nos dice algo, y cada silencio entre palabras también forma parte de lo que se nos quiere decir, como si el tiempo mismo se hubiera detenido solo para dejarnos escuchar y comprender lo que esta canción tiene para entregarnos...
Lo que más nos atrae al escucharla es esa manera tan delicada y firme de separar lo que parece ser de lo que realmente es, de mostrarnos que la belleza externa puede ser fascinante pero que sin esencia se queda vacía, y que reconocerlo no nos hace daño, al contrario, nos devuelve la tranquilidad y nos permite seguir nuestro camino con la certeza de haber visto más allá de lo que los ojos nos mostraban al principio.
Hay un verso que golpea con una claridad deslumbrante cuando dice "Love did not hurt you, that was not love, that's just pictures on a black white tv show", porque nos despierta de golpe y nos muestra que muchas veces confundimos el brillo con el sentimiento, la apariencia con la entrega, y que lo que nos pareció amor era simplemente una imagen hermosa pero ajena, una historia que no era nuestra, y que al comprenderlo dejamos de sufrir por algo que jamás existió de verdad.
Esa tranquilidad que nace de comprender es precisamente lo que hace tan especial a Reetoxa, porque aquí no hay amargura ni rencor, solo entendimiento y aceptación, una sensación de calma que se instala en el pecho y nos hace sentir que todo está bien, que comprendimos la lección y que podemos seguir adelante con la frente en alto y el corazón en paz.
Y más adelante encontramos otra línea que resuena con una fuerza inmensa cuando dice "I feel peace, I'm no longer scared, no footprints left in the water, no fear of sin", nos muestra que cuando dejamos de perseguir lo que no es para nosotros y comprendemos la verdad que estábamos buscando, se disipa el miedo, se aquieta el espíritu y sentimos que por fin estamos bien y en paz, sin rastro de lo que fuimos ni temor de lo que vendrá.
Todo lo que Jason McKee ha construido merece ser descubierto con calma, porque son obras que brillan con luz propia y que quizás no están al alcance de cualquiera, pero quien se detiene a escucharlas con el corazón abierto encontrará algo semejante a oro puro guardado con esmero para quienes saben valorarlo, así que te invito a recorrer todo lo que este proyecto ha creado, porque cada pieza es un tesoro y cada escucha es una oportunidad de encontrar algo hermoso que te acompañará para siempre.
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