Destaco que hay un tono calmado que suena brillante desde el
inicio, es una calma que se siente melancólica, pero no en un mal sentido, más
bien, en uno que nos invita a traer buenos recuerdos. La guitarra eléctrica nos
ofrece sonidos casi tintineantes, mientras la batería va marcando ese pulso.
Pero no solo eso, en el fondo, tenemos un coro que dota de profundidad a la
canción, incluso crea un ambiente más atmosférico y cargado de melancolía.
Y en ese sentido, no podemos dejar de lado la interpretación
de Chris Portka. Él posee un tono vocal que nos adentra a una atmósfera
tranquila y sentimental, su voz grave y ligeramente rasposa, resuena con
nostalgia a través de nuestros oídos, con un tono que incluso se siente animado,
aunque la interpretación se siente como una narración, para lograr ese efecto
de cercanía con nosotros. Este tema, en especial, resuena como un tema que
puede incluirse en las listas de reproducción decembrinas.
¡Un tema que le canta a la nostalgia!

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