¡Un tema que se siente dulce y nostálgico!
La guitarra del inicio es suave y melódica, completamente atmósferica. Va captando un paísaje sonoro sensible y vulnerable, esto es parte de lo que me gustó de este tema. Y es que este sonido no se rompe a lo largo de la canción, vamos de menos a más, nos va proporcionando un sonido más ambiental, va agregando elementos sonoros que enriquecen no solo la melodía, también la voz de su intérprete.
Así tenemos el sonido de violines y de un coro femenino que termina por darle dulzura a la canción. En el minuto 1:54 es la voz femenina quien toma la pista principal, con un tono aterciopelado, y se siente como si poco a poco se fuera revelando ante nosotros un paísaje sublime, uno que transmite paz. Sin duda, me quedo con esta canción porque logró erizarme la piel desde la melodía y pasando por las voces.
La forma en que poco a poco van integrando elementos simplemente me pareció hermosa, por eso te traigo esta canción.
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