El inicio de esta canción se nos presenta con una guitarra melódica, tranquila y relajada, la cual combina perfecto con el tono melódico de su intérprete y, aun cuando el resto de los instrumentos se van integrando poco a poco va dejando un aura nostálgica a su paso. Pero, cerca del minuto 1:18 es cuando una guitarra grave irrumpe ese sonido y nos deja escuchar un punk que contagia y con el cual queremos brincar y cantar a todo pulmón.



Es un cambio sonoro que realmente llama la atención, porque lo hacen con esta intensión de crear un ambiente más fuerte y pesado del que se nos presentó al inicio. Y es que tenemos esta voz que se mantiene en un tono medio y que va bajando de intensidad cuando la música también lo hace. Me parece una propuesta interesante porque tiene un poco de punk y un poco del emo que se popularizó a inicios de los 2000.

¡Un punk que cambia de tono y te llena de energía! 


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