Desde el segundo uno podemos ser testigos de la fuerza y el
tono grave de la guitarra, uno que se amolda a la perfección con la energía
vocal de su intérprete, quien también posee una voz grave que eleva su sonido
cuando la música lo exige. Uno de los puntos que me llama la atención de este
tema es el sentido reverberante y ondulante que adquiere la guitarra en ciertos
momentos, y en otros, como después del minuto 1:40, la batería se nos presenta
con fuerza.
En el minuto 2:16 hay un riff de guitarra que simplemente
suena envolvente, que logra contagiar con su energía, y cerca del minuto 2:40
esa guitarra adquiere un tono más grave, al que poco a poco se le va fusionando
la batería y el bajo, para crear una melodía más densa y digna de un buen metal
pesado. Incluso tiene toques que la hacen sonar como un tema salido de una
película. Y cabe destacar que el tema habla de esas apuestas personales que uno
hace en este juego de la vida.
¡Un metal envolvente y reverberante!


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