¡Un indie pop con un sonido etéreo que abraza!
La melodía de esta canción conserva un sonido etéreo que transmite cierta tranquilidad, pero también te invita a moverte a su ritmo, no como un baile frenético, más como dejar que cada nota invada tu cuerpo y la música se apodere de él. Es como un juego de seducción entre la melodía y nosotros, los escuchas.
La canción cuenta con la interpretación vocal de dos voces. La masculina es la que aporta este tono grave, que remite al indie; la de ella tiene un tono más dulce, aunque no permanece todo el tiempo con nosotros, es como un eco que brinda más ligereza a la canción. Me gusta esta analogía de que, cuando la persona no está, se siente como si el momento que se vive está pixelado, como carente de claridad o de tonalidad, como si esa otra persona le diera más vida a su existencia. De este modo, la canción tiene un toque romántico que se sale de lo común.
Así que yo sí me atrevería a dedicar esta canción a alguna persona especial, y no tiene que ser forzosamente a un amor, simplemente a esa persona que hace de nuestros días algo mejor.
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